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AVELLANEDA: "Una ciudad históricamente industrial"
Desde los primeros tiempos de la fundación de Buenos Aires, en 1580, se instalaron pobladores en las costas del Riachuelo, donde radicaron sus chacras para el abastecimiento de alimentos a la naciente población. Inmediatamente de establecido, Juan de Garay, otorga tierras a los fundadores, de las cuales la fracción más importante es una “suerte de estancia”, para el adelantado Don Juan Torre de Vera y Aragón, cuya ubicación coincide con el actual territorio del Partido de Avellaneda. Estas tierras del adelantado, al no ser ocupadas por este, son luego fraccionadas en parcelas menores y otorgadas a otros favorecidos. En 1605 se le adjudica a Don Juan Ortiz de Mendoza una chacra, en el lugar donde luego se formaría el pueblo de Barracas al Sur. Pocos años antes ya había comenzado a formarse el Camino Real al Sud, actual avenida Mitre, que fuera la primera ruta a las pampas del sur.

En 1791 se inaugura el primer puente sobre el riachuelo y la zona comienza a poblarse lentamente en torno a este y el camino Real con algunos ranchos y pulperías que se establecen como sitios de abastecimiento, intercambio, crédito, alojamiento y tratamiento de negocios.
Primera Etapa Industrial
A partir de 1815 se comienzan a instalar los primeros saladeros, que se incrementan en 1822, con las radicaciones industriales impulsadas por Rivadavia al Sur del Riachuelo. Con el impulso del comercio y las incipientes industrias relacionadas a la ganadería, continuó el crecimiento del pueblo; incrementándose los saladeros, curtiembres y graserías para la producción de aceites combustibles, velas y jabón.
Es designada cabecera del nuevo partido, que se origina por la división del territorio de Quilmes y desde el 7 de Abril de 1852, se llamó oficialmente Barracas al Sud. Poco después contaba con más de 3.400 habitantes; nuevos comercios e industrias.
Segunda Etapa Industrial
En 1880 se inició el segundo período industrial, mediante la concurrencia de tres factores nuevos; la era frigorífica, las obras del Riachuelo y el Mercado Central de Frutos. Una vieja grasería, “La Negra”, es convertida en el primer frigorífico del Riachuelo, luego se instalarán “La Blanca”, “El Argentino” y “El Anglo”. Por su parte Las obras que dotaron al Riachuelo en puerto de buques de ultramar; complementadas con la inauguración del canal Dock Sud y sumadas a la construcción del Mercado Central de Frutos, el depósito comercial más grande del mundo, convirtieron a Barracas al Sud en el punto de afluencia, depósito y embarque clave del proyecto agro-exportador argentino. También para esos tiempos, precisamente en 1888 inaugura su planta la Cía. General de Fósforos y la Cristalería abre sus puertas en 1896.
El 23 de Octubre de 1895 es declarada ciudad por Ley de la Provincia de Buenos Aires, transformándose en una de las primeras localidades de la Provincia, además de su Capital, La Plata, en adquirir ese rango. El decreto que así lo establece es compartido conjuntamente con los pueblos de Bahía Blanca, Azul y Tandil.
Con el arribo del siglo XX se encuentra ya iniciado el proceso de otro nuevo factor de desarrollo, consistente en la diversificación industrial; derivación que hacía la consecuente radicación de mayor número de empresas y mano de obra aplicada a las producciones navales, metalúrgicas, químicas, petroquímicas, alimenticias, textiles, gráficas, a las que se deben sumar la modernización de las existentes del cuero y el acopio, acondicionamiento y expedición de frutos del país.
En 1904 por Ley Nacional pasa a llamarse Avellaneda y ya en 1914 era la mayor ciudad industrial y obrera de la Argentina. La industria siguió creciendo, diversificándose y modernizándose; en 1931 el Padrón Municipal registró 6.500 establecimientos industriales, en 1935 se registraban 7321 y en 1943, ascendía esa cifra a 9938. En 1947 había establecimientos industriales de distintos rubros destacándose la rama de la alimentación con 4 frigoríficos (enunciados anteriormente), 2 molinos harineros y le seguía la industria metalúrgica, tornerías, grandes talleres de laminación y variedad de pequeños talleres.
Para 1960, debido a transformaciones de la estructura económica, las grandes industrias fueron desapareciendo y dieron lugar a la instalación de fábricas y talleres más pequeños – que son hoy los que sostienen la economía del partido junto al polo petroquímico.
El crecimiento urbano se fue produciendo sin distinción de áreas residenciales, industriales, comerciales o recreativas, que si bien denotan una comprensible ausencia de planificación diferenciada, para la época en que se construyó, le ha dado a la Ciudad un perfil arquitectónico característico; donde se pueden seguir apreciando, en una rara armonía, depósitos y talleres, algunos reciclados, locales comerciales, bancarios y públicos con clubes y estadios y antiguos frentes neo-renacentistas junto a chalets y elevadas torres de consorcios; que siguen trasformando la fisonomía urbana.
En 1992 el edificio del “Palacio Municipal”, sede de las autoridades, se traslada hacia otro, más moderno y adecuado, en la localidad de Crucesita; si bien Avellaneda sigue ostentando su carácter histórico de ciudad cabecera del partido, donde además se encuentran nuevos edificios municipales; la sede del Obispado y la Catedral; el centro comercial, bancario y cultural; los estadios de Racing e Independiente, tan ligados a la cultura popular rioplatense.
Actualmente el partido de Avellaneda esta constituido además de Avellaneda Centro por las siguientes localidades: Crucesita, Dock Sud, Gerli, Piñeiro, Sarandí, Villa Domínico y Wilde. |